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ALGO DE HISTORIA

 

Imaginemos a vuelo de pájaro, el bucólico paisaje del valle aiquileño, una tarde de verano del año 200 antes de Cristo: el verde en todas sus gamas y tonalidades es el color dominante. Una pequeña colina de base circular, en forma de cono trunco (pirámide natural) se alza solitaria en medio del valle, hacia el oeste; a sus faldas una pequeña laguna acumula las aguas de una quebrada que baja de las serranías del sudeste; los rebalses prosiguen su curso para unirse a otro importante caudal que baja más al sur, del otro lado de las colinas. Siguiendo un curso sinuoso para llegar a una hondonada en la que forman una gran laguna, pletórica de sauces que mecen suavemente sus grandes ramas, acariciando con ellas en un gesto de amor y gratitud, las cristalinas aguas que besan sus pies. Este mismo lugar, años mas tarde, será una hermosísima pradera, donde los aiquileños se reunirán un día a cantar, bailar y enamorar, en las fiestas del “Kjochi”, en un lúdico festejo de culto a la vida y a la alegría, que ha evolucionado a partir de las tradiciones nacidas de antiguos ritos festivos que marcan el inicio del periodo de siembra.

Durante el periodo colonial, la estratégica ubicación de un inmemorial caserío, en el sitio actual donde se emplaza la ciudad de Aiquile, conocido entonces como “Akiri” ( sitio de ritos religiosos) o “Jark’iri” (lugar de posta o reposo), en la confluencia de antiguas rutas comerciales que vinculaban el norte con las regiones mineras del sur y las ricas zonas agrícolas del oriente, motivó - alrededor del año 1661 - la fundación de un curato denominado “San Pedro de Aiquile”, por misioneros religiosos del convento de San Francisco de Mizque, vecina ciudad situada a 42 km. al oeste, sede por entonces del obispado de San Lorenzo de la Barranca con jurisdicción hasta las provincias de Moxos y Chiquitos.

FUNDACION

Mizque fue conocida desde la visita del Monarca Quechua Inca Roca, más o menos allá por 1252, al continuar la marcha interrumpida de su padre Kapac Yupanqui que se encaminaba a la conquista de los Charcas pasando por Paria, Pocoata, Murumuru, Macha, Tapacarí y Cjochapampa. Luego Gonzalo Pizarro en 1527, con igual propósito de someter a los rebeldes Charcas, pasó también por Cochabamba y Mizque hasta conseguir su objetivo. Mizque, por las maravillosas condiciones agrícolas de su valle, atrajo rápidamente numerosa población española que buscaban riqueza en la tierra y en la encomienda, es así que el comercio de productos con Potosí llenó de riqueza y abundancia a los pobladores.

La vida de Aiquile, por su proximidad y común origen, de comienzo a fin, ha estado ligada indivisiblemente al destino de Mizque, cuya extensión era enorme, porque comprendía a las actuales provincias de Totora, campero y parte de Arani. Totora y Aiquile, poblaciones mestizas, de gran vitalidad, por su mejor clima, muy pronto comenzaron a competir con la moribunda ciudad de Mizque (que tuvo fuertes decadencias en cultivos y minas). Es entonces que por decreto Supremo de 1876 se separó Totora como provincia independiente, pasando a ser Aiquile Segunda sección de Mizque. Luego la Ley del 21 de octubre de 1886 declara a Aiquile capital de la Provincia Mizque, pasando Mizque como segunda sección, provocando la justa indignación y un odio serval a Aiquile de parte de los mizqueños.

La Provincia Campero, capital Aiquile se creó recién por Decreto Supremo del 8 de junlio de 1899para evitar luchas armadas con Mizque, ratificada después por ley de 22 de enero de 1900.

El Terremoto de Mayo de 1998


En la fría madrugada del viernes 22 de mayo de 1998 años, mientras sus pobladores descansaban de la ardua jornada, el hermoso pueblo de Aiquile fue devastado por el mayor terremoto jamás ocurrido en Bolivia. El epicentro del sismo se localizó a 24 Km. al este de Totora y a 54 Km. al noreste de Aiquile, con una magnitud de 6.8 grados en la escala de Richter. El saldo fue desolador: más de 50 personas fallecidas por aplastamiento, numerosos heridos de diversa gravedad, 385 viviendas desplomadas completamente, 312 viviendas parcialmente desplomadas y 315 viviendas calificadas de alto riesgo. Mas de cien años de rica historia trasuntada en su peculiar arquitectura, desparecieron en poco más de 15 segundos de inimaginable violencia telúrica.

Los bolivianos de todos los rincones de la patria y generosos ciudadanos de todas partes del mundo, conmovidos por el dolor y la tragedia de éste pueblo, generaron uno de los más importantes movimientos de ayuda y solidaridad jamás conocidos en Bolivia. Lo que pudo haber pasado a la historia como un verdadero ejemplo de cooperación y auxilio, ocasionó uno de los episodios más execrables de corrupción que haya presenciado la Nación. Funcionarios estatales de los más altos rangos desviaron y malversaron la mayor parte de los recursos de donación y los recursos erogados por el tesoro nacional.

Los aiquileños, al constatar con estupor que quienes se decían sus auxiliadores, en realidad había establecido una aceitada maquina de saqueo y corrupción, apelaron al temple de acero y al infinito amor por su tierra, que caracterizó desde siempre a los habitantes de ésta zona y por sus propios medios y recursos, sobreponiéndose al dolor de la tragedia y a la amargura del engaño y la estafa, lograron reconstruir su pueblo - en tiempo record - casi en su totalidad. Si bien en algunos casos han significado una mejora en la calidad de los materiales de construcción, sin embargo en el aspecto arquitectónico ha significado la pérdida irreversible del patrimonio que representaban viviendas y edificios de la época colonial y los primeros años de la república. A más de siete años de la tragedia, Aiquile tiene hoy una imagen urbana moderna y fresca, muy diferente a la de antaño. La celeridad con que éste Municipio se ha sobrepuesto a la grave tragedia, demuestra su potencial de crecimiento y la certeza de que la implementación de políticas adecuadas puede impulsar un verdadero desarrollo.
(Fuente: Dr. Alberto Cardona)

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El Presente

El recuerdo, el sufrimiento y el remordimiento; especialmente de aquellas personas que han perdido a algún familiar, no han sido un impedimento para que este pueblo avance de manera casi imprevisible.

Si bien había quejas por el retraso de parte del gobierno en la reconstrucción (el retrasó es de 14 meses), los pobladores se movieron por su propia cuenta

Las casas de adobe han sido reemplazadas por las de material puro. En Aiquile, las casas de dos pisos están de moda, construcciones aptas para el comercio.Ya no es una ciudad con ciertos rasgos coloniales. Y con las acciones del Plan de Reordenamiento Urbano de Aiquile, se alinearon y ensancharon calles, avenidas y calles de difícil acceso vehicular

El mejoramiento de la calidad y seguridad de la vivienda para los habitantes es notorio, con las nuevas viviendas los vecinos tienen acceso a los servicios básicos de agua potable y alcantarillado, además de que son antichagásicas

(Fuente: www.geocities.aiquilemanta.com)


 

Charango Aiquile